Residencia Shaima Hammad

03-05.26

Iniciamos una línea de residencias en colaboración con la Red TEJA, red de la que este año hemos empezado a formar parte. Hemos inaugurado estas residencias con la artista palestina Shaima Hammad, la cual ha estado tres meses trabajando en sus proyectos en Jiser.

Como cierre de su residencia, Shaima presentó la performance Swarming Bodies: Bees, My Family, and the Making of a Sacred Land en el marco de Obertures, un programa público que nace en 2026 con la voluntad de abrir espacios para compartir, debatir, cuestionar y conectar prácticas, lenguajes y visiones críticas sobre el presente.

En esta lectura performativa, Shaima nos invitó a adentrarnos en los mundos y las historias de una tierra desbordante de miel y de mito, donde nos encontramos con las tensiones de una memoria que se resiste a fijarse en un solo tiempo o en un solo lugar. A partir de los archivos de su familia, apicultores y refugiados, la artista traza las relaciones íntimas y las formas de conocimiento compartidas entre los enjambres de abejas y los cuerpos palestinos, en una geografía que se construye y se destruye continuamente.

Shaima Hamad es una artista multidisciplinaria y de performance. Nacida en Jerusalén, reside en España desde 2024. Se graduó en Derecho por la Universidad de Birzeit en 2019. Su práctica explora la estética relacional configurada por leyes «consuetudinarias» no escritas, normas sociales y códigos de convivencia dentro de las complejas dinámicas de comunidades que atraviesan procesos de colonialismo, ocupación y varias condiciones ambientales, con el fin de imaginar y dar forma a sistemas de vida alternativos.

En la actualidad, su trabajo se centra en el proyecto Food in Law, fundado en 2018 como una extensión de su activismo artístico, el cual examina a menudo los derechos humanos y la justicia social. Food in Law reúne el público para experimentar e indexar el conocimiento a través del gusto y sus formaciones culturales. Inspirado en herramientas del folclore feminista —como la alimentación, el bordado y los métodos de narración feministas—, el proyecto trata la comida como un lenguaje: una estética relacional íntima que activa memorias de sabores reales e imaginados, donde la comedia y la tragedia convergen para encontrar una síntesis perfecta al abordar cuestiones legales y humanas.

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